Internazionale recibió al FC Barcelona en San Siro por la jornada tres de la UEFA Champions League. Un partido de ganar o morir para ambos equipos, quienes llegaron a esta cita con un triunfo en común: sobre el Viktoria Plzen ante la incapacidad de hacerle daño al FC Bayern Múnich dentro del Grupo A.
Xavi Hernández, con la baja de dos centrales, optó por utilizar a Eric García y Andreas Christensen como titulares, acompañados de Marcos Alonso y Sergi Roberto en los laterales. El mediocampo, de lujo, con Sergio Busquets, Pedri y Gavi, al igual que el tridente ofensivo compuesto por Raphinha, Ousmane Dembélé y Robert Lewandowsi.
Así salió el conjunto español en Milán, con la posesión de balón en los primeros minutos, pero con pocas ideas y con poca claridad para romper la defensa nerazzurri. Inter esperaba, paciente en su campo, jugando a lo suyo, esperando la oportunidad de aprovechar los espacios cuando el rival adelantaba sus líneas. Y lo logró, aunque las intervenciones arbitrales no se hicieron esperar.
Primero, se revisó un penal por una mano de Eric García dentro del área. El referee no lo marcó porque, tras revisar en el VAR, se dio cuenta de que hubo un milimétrico fuera de lugar de Lautaro Martínez, previo a la mano del defensor español. Después, Federico Dimarco mandó un centro al espacio que Joaquín Correa convirtió en gol tras quitarse a Marc-André Ter Stegen; una anotación que fue anulada, debido a que el argentino partió en posición adelantada.
Inter generaba peligro cada que llegaba y estaba mereciendo adelantarse en el marcador. Y en el último suspiro del primer tiempo, Hakan Çalhanoglu recibió de Dimarco en la frontal del área y sacó un disparo pegado al poste derecho, imposible para Ter Stegen, para anotar el único gol del encuentro al minuto 45+2′. El Golazo del turco hizo explotar a la afición, que desde hace rato, veía llegar il gol.
En la segunda parte, Xavi se vio obligado a sacar a Cristensen por lesión y le dio minutos a Gerard Piqué, aislado en la banca ante su baja de juego. El entrenador también echó mano de Ansu Fati y Franck Kessié, pero las ideas no llegaban, ni tampoco la contundencia de Lewandowski. Pero es que tampoco había intensidad y el partido fue marcado por un otro par de decisiones arbitrales.
Dembélé desbordó por el sector izquierdo y mandó un centro que Ansu Fati le ganó a Andre Onana, acción que derivó en la anotación de Pedri tras encontrarse el balón suelto en el área. Sin embargo, la diana no subió al marcador, pues el 10 del Barcelona le ganó la pelota con la mano al portero, y el árbitro la marcó tras revisar en el VAR.
Los culés habían visto de cerca el empate, pero lo vieron aún más al minuto 90′, cuando Denzel Dumfries cortó un centro de Sergi Roberto dentro del área con la mano. El vídeo arbitraje tardó en revisar la jugada, pero al final, no mandó a llamar al árbitro para revisar la acción en el VAR, y no se señaló la pena máxima. Fue una mano similar a la cometida por Ansu Fati en el gol, por eso Xavi se volvió loco y mostró su descontento con el arbitraje.
Independientemente de las decisiones que toma la autoridad en el campo, la realidad es que el Barcelona no ha sabido jugar ante los grandes equipos y ahora está contra la lona, a punto de regresar a la UEFA Europa League. Su primera final la jugarán la próxima semana, cuando reciban a este Inter en el Camp Nou. En casa deben hacerse fuertes, y un triunfo los mantendría con vida de cara a la recta final de la Fase de Grupos de la UEFA Champions League, pues igualarían los 6 puntos que los italianos consiguieron el día de hoy con esta victoria.

